FATPREN
respalda accionar de periodistas
para informar sobre violencia de género
La
Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)
expresa su adhesión y respaldo a las acciones que
desarrollan las compañeras de PAR (Periodistas
Argentinas en Red, por una comunicación no sexista), en
una demostración cabal y comprometida con la temática
vinculada, entre otros aspectos, a la violencia de
género.
El
gremio hace suya la preocupación de las compañeras sobre
la forma de comunicaciones de episodios e información
relacionadas con esta cuestión que cruza a todas las
actividades y a la sociedad en su conjunto.
A
través de un Decálogo difundido por PAR, que adjuntamos,
se plantean ejes de comunicación en la materia y se
impulsa la participación abierta de oyentes,
televidentes o lectores, en un ejercicio que apunte a
perfeccionar la tarea profesional.
De
acuerdo a lo que señalan las trabajadoras de prensa de
PAR, “el decálogo puede convertirse en letra muerta, si
no existe el compromiso de llevarlo a la práctica
cotidiana”, y en ese sentido sostienen que el desafío
involucra a periodistas, empresas de la actividad
periodística y a destinatarias/os de las coberturas.
La
FATPREN informa que para comunicarse con las integrantes
de PAR, las personas interesadas pueden hacerlo vía
correo electrónico a la siguiente dirección:
mfespindola@hotmail.com
(moderadora).
Buenos Aires, 29 de mayo de 2008
Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)
Afiliada a la Federación Internacional de Periodistas
(FIP)
Gustavo Granero – secretario general
Luis Mendoza – secretario de prensa
Violencia contra la Mujer
Tratamiento Periodístico
Decálogo
1-
Es correcto utilizar los siguientes términos: violencia
contra las mujeres, violencia de género y violencia
machista.
2-
La violencia de género es un delito -en tanto y en
cuanto constituye una conducta antijurídica que debe ser
prevenida y sancionada-, un problema social, un atentado
contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración
física
y psíquica de las mujeres y una cuestión concerniente
a la defensa de los derechos humanos.
3-
Desterramos de nuestras redacciones la figura de “crimen
pasional” para referirnos al asesinato de mujeres
víctimas de la violencia de género. Los crímenes
pasionales no existen.
4-
Lo importante es proteger la identidad de la victima, no
la del agresor. Dejar en claro quién es el agresor y
quién es la víctima, y señalar cuales pueden ser las
actitudes y situaciones que ponen en riesgo a la mujer
en una relación violenta, para ayudarlas a toma
conciencia sobre su estado.
5-
Hay informaciones que pueden perjudicar a la víctima y a
su entorno. No siempre es conveniente identificarla. Es
ofensivo para la victima utilizar diminutivos, apocopes,
apodos, etc. para nombrarla.
6-
Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol,
drogas, discusiones, celos, separación de la pareja,
infidelidad, etc.), que solo distraen la atención del
punto central: la violencia. La causa de la violencia de
género es el control y la dominación que determinados
hombres ejercen contra las mujeres.
7-
Es imprescindible chequear las fuentes, sobre
todo las oficiales
8-
Mantener el tema en agenda, denunciando la
violencia en todas sus expresiones: psicológica,
económica, emocional, sin esperar la muerte de las
mujeres. Abordar el relato de los hechos tomando en
consideración su singularidad, pero también aquello que
lo asemeja a otros casos. Eso permitirá abandonar
consideraciones tales como “otro caso de”…., “un caso
mas de…”, evitando el efecto narcotizante.
9-
Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que
acompañan las notas. Respetar a las víctimas y a sus
familias, alejarse del sexismo, el sensacionalismo y la
obscenidad. Nunca robar imágenes o audio a la víctima.
Cuando se musicaliza, no usar temas que remitan al
terror, ni que contengan letras que hablen de “amores
enfermos” o celos.
10- Siempre incluiremos en la noticia un teléfono
gratuito de ayuda a las víctimas y cualquier otra
información que les pueda ser útil.
Este
decálogo está elaborado por las/los periodistas que
integran PAR. Es una construcción colectiva producto de
debates y experiencias, que dieron como fruto esta
herramienta de trabajo que colabora con el tratamiento
no sexista del femenicidio.